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El Centinela
Martes, 1 de enero de 2019 | Leída 789 veces

El revuelto

Solo con la prudencia, la sabiduría y la destreza se logran grandes fines y se superan los obstáculos. Sin estas cualidades nada tiene éxito (Napoleón Bonaparte)

              [Img #4900]

         Cuando era niño me encantaba comprarme aquellas bolsas de chucherías que llamábamos “revuelto”. Esperabas la cola en el kiosco de chuches para pedir una bolsa de tan deliciosos aperitivos. La bolsa en sí contenía muchas pipas, algo de quicos, tostones y alguna que otra almendra.

 

             Tenía su aquel el revuelto en cuestión, pues con una sola bolsa disfrutabas mucho del sabor de las pipas y solo algo del sabor de los demás frutos secos y al final terminabas dejándote las sobras, es decir, todos aquellos frutos que menos te gustaban y que incluso, si por ti fuera, los hubieras eliminado de la bolsa. Al final comprendí que me resultaba más rentable comprarme una bolsa de almendras, o de pipas o de quicos, pues aunque me salían más caras las tres por separado, disfrutaba mucho mejor de los productos y no había sobrantes.

 

            Y así es en todos los ámbitos de la vida. No es lo mismo ir primero al médico de medicina general cuando te has roto un brazo que ir directamente al especialista en cuestión, no pierdes el tiempo y vas directo al grano. Mi padre para eso lo resumía de una forma muy elocuente: “hijo, para un trago cualquier bota sirve, pero si quieres un buen vino elige botella” Y es que para el día día, el vinillo de pitarra va bien, pero para momentos importantes, para causar buena impresión o mantener un estatus con los comensales, eliges una buena botella de vino y además lo sirves en copa grande.

 

            Y es que ahora, con el tan manido tema de la equiparación salarial, alguno su pensamiento lo tiene en la bota de pitarra y olvida que esa equiparación ya está llevándose a cabo en gran medida y que se seguirá erre que erre con ella hasta su completa consecución en el año 2020, pero… Damas y Caballeros Suboficiales, como mandos intermedios que somos, debemos ser conscientes de la responsabilidad que tenemos en la Guardia Civil. Nuestro trabajo es esencial para el correcto funcionamiento de la Institución y de nuestra profesionalidad y liderazgo, de nuestra actuación y ejercicio como mandos, depende en gran medida la eficacia de la Guardia Civil.

 

           Y es en este contexto, fuera de la equiparación salarial, donde podremos tener dudas y cometer errores, tendremos enfrentamientos e inquietudes y se darán momentos de injusticias y temores, tendremos pretensiones y nos cerrarán puertas y ahí es donde entra el buen vino, esa botella selecta. Desde ASESGC no permitiremos que ningún Suboficial se encuentre solo, desamparado. Desde ASESGC, cada uno de los socios, delegados, representantes y miembros de la Junta Directiva Nacional con su presidente a la cabeza, somos Suboficiales. Sufrimos los mismos agravios, los mismos problemas, tenemos las mismas inquietudes e ilusiones y experimentamos los mismos éxitos y fracasos, es decir, hablamos el mismo idioma y nos entendemos a la perfección. Y todos sin excepción, contribuimos de alguna manera para que ese acompañamiento se lleve a cabo; cada uno en su ámbito de actuación y desde su situación particular.

 

           Por todo esto, y en este año que comienza, me siento orgulloso de ser Suboficial y de pertenecer a esta gran familia llamada ASESGC

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