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Enrique Codesal
Domingo, 30 de julio de 2017 | Leída 4214 veces

Castilla y León, la triste figura del puesto ordinadio y un rayo de esperanza.

[Img #4703]Tras haber asistido a reuniones con diferentes Jefes de Comandancia, puedo llegar a la conclusión de que, ante la precariedad de personal en la mayoría de ellas, y la merma del potencial de servicio acontecida tras la entrada en vigor de la O.G. 11/2014, nos encontramos en una evidente crisis que afecta principalmente a la figura del Puesto Ordinario, y en especial a sus Comandantes de Puesto, todos ellos Suboficiales.

 

Cuarteles cerrados en su mayoría, a excepción de, dependiendo la Comandancia, breves horarios de apertura de Atención al Ciudadano. Otros Cuarteles con apertura en horario de 24 horas que apenas disponen de personal para realizar patrullas de Seguridad Ciudadana. Comandantes de Puesto sin apenas personal a sus órdenes.

 

Personal utilizado en unidades fantasmas, tipo USECÍAS y similares. Personal agregado y en alguna ocasión comisionado en Unidades de Investigación, etc…

 

Con cuantos Jefes de Comandancia he departido, casi todos están estudiando medidas particulares para su unidad, algunos ya las están aplicando, a fin de garantizar una efectividad, aumentar el esclarecimiento de delitos o de tener una capacidad de reacción ante un suceso de gravedad extrema.

 

Y entre tanto, e inmiscuído en una especie de limbo, está quedando la figura del Puesto Ordinario. Y yo me pregunto:

 

¿Es necesaria ya la figura del Puesto Ordinario?, si dicha figura forma parte de la estructura de la Guardia Civil, considero que de forma imprescindible, ¿porque se empieza a prescindir de ella?.

 

Los pobres Comandantes de Puesto, dependiendo de la Comandancia en que se encuentren, ya apenas saben a que atenerse. Responsables corporativos de cuantos servicios se prestan en su demarcación, apenas se enteran de lo que hacen las diferentes patrullas de Seguridad Ciudadana y otras especialidades en la misma.

 

En la mayoría de los caso los Jefes sobrevaloran la figura del Oficial, no se con qué finalidad, y acaban infravalorando la del Suboficial.

 

Los Suboficiales son conscientes de la Circular 2/2012, pero apenas nadie la tiene en cuenta, se les pretende utilizar como meros efectivos a la hora de prestación del servicio y no como mandos, ahora, cuando hay que pedir un responsable, ya se sabe.

 

En algún punto se ha empezado a implantar la figura del Suboficial de Servicio, en algún otro se matiza como “en servicio”, figuras que hacen un apaño, pero que de facto suponen un cambio en el esquema de funcionamiento a nivel local, sin que nadie haya cambiado la estructura del Cuerpo.

 

En otros se les ordenan turnos de “impulso y vigilancia del servicio” en núcleos con una sola patrulla. Debe usted impulsar te dicen, pero ¿a quién?.

 

Los Puestos apenas tienen ya control alguno sobre su demarcación, el Suboficial que intenta mantener la figura de Comandante de Puesto tal cual está instituida es el que más fácilmente se desmoraliza, y ya se empieza a alentar una nueva corriente de suboficiales que prefieren trabajar como un Guardia y así intentar evitar que se les llame cuando terminen su Servicio.

 

Lo que está claro es que si hay méritos son para las nuevas “unidades de élite” y si hay palos son para el Comandante de Puesto.

 

Esto poco a poco se ha ido de las manos, ya nadie está donde tiene que estar, todo el mundo se va a vivir a las ciudades dejando los pueblos y los cuarteles vacíos, Oficiales, Suboficiales, Cabos y Guardias. La estructura es la existente solamente de forma exponencial,  y el sistema de trabajo es diferente en cada Comandancia.

 

Pero quedan unos hombres y mujeres, Suboficiales en su mayoría, que navegan en el limbo,  dentro de naves que hacen aguas por todos los lados, y que parece que a nadie le importan.

 

Nos queda la esperanza de que nuestro nuevo General Jefe de Zona pueda poner un poco de orden en este caos. A mí me dijo que creía en la figura del Suboficial.

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