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Cartas al Director
Martes, 13 de junio de 2017 | Leída 313 veces

La importancia del trabajo bien hecho

En las últimas semanas, en el barrio en el que vivo, se están realizando trabajos de aislamiento de los tejados  de las viviendas. Entre estos trabajadores, se escucha a uno cantar, y la verdad es que no lo hace mal. No sería suficiente para ganarse la vida con ello, es decir, no es otro Bustamante del mundo de la construcción, pero no es desagradable de oír.

 

La situación descrita, me ha hecho reflexionar sobre el título de este presunto artículo, que espero no les aburra en demasía, sacando una serie de conclusiones:

 

Es evidente que el trabajo de esta persona no es el de cantante, sino el de albañil, y este trabajo lo debe realizar lo suficientemente bien, como para que siga conservándolo (las lluvias torrenciales que días atrás hemos tenido, han sido prueba de ello, dado que no ha habido ninguna gotera ni filtración de agua).

 

Hasta aquí mi modesta aportación de la “argumentación por propia experiencia”, para pasar a contar lo que verdaderamente me ocupa:

 

El pasado día 6 de junio, se celebró en la Academia de Guardias y Suboficiales de Baeza, la ya tradicional Asamblea Informativa de ASESGC, dirigida a los futuros Suboficiales, que en breve saldrán destinados por nuestra piel de toro, ya con los galones, bien merecidos, sobre los hombros.

 

La asistencia, como también ya es tradición, fue muy numerosa, y el número de nuevos socios se incrementó notablemente, y, sin ánimo de entrar en cifras y comparaciones, todo resultó un nuevo y clamoroso éxito.

 

Y aquí es donde enlazo con la experiencia relatada al principio: este éxito no es fruto de la casualidad, no es fruto de que nuestros “primeros espadas” allí presentes, “canten” muy bien. No se quedan sólo en la fachada; demuestran que saben de lo que hablan, que lo explican muy bien, y que resuelven casi cualquier duda que pueda surgir. No alardean de lo que no saben, y lo que exponen, por continuar con el símil musical, no es un canto de sirenas.

 

Y esto se percibe rápidamente, los asistentes se dan cuenta de ello, y por eso responden de la forma que lo hacen. Los ponentes no tienen prisa por irse, la foto que aporto es muy ilustrativa de ello. Una de nuestras máximas, es trabajar por y para el socio, en su condición de Suboficial, y, como no, de Guardia Civil; atenderle hasta que no tenga ninguna duda, y si hay que echar más tiempo del que se pudiera considerar necesario, se echa,  y además encantados de hacerlo.

 

Un trabajo bien hecho, es aquel que se realiza de la mejor manera, hasta el último detalle, sin dejar un solo resquicio, como esa capa asfáltica bien colocada que no permite la filtración de una sola gota de agua.

Un trabajo bien hecho, tiene, o eso pienso yo, una doble recompensa:

Primero hacia adentro, la satisfacción personal de realizar las cosas bien.

En segundo lugar, hacia afuera, donde la recompensa la recibe el destinatario de ese trabajo.

 

Todo en nuestra vida está basado en la toma de decisiones, por lo tanto, a la hora de realizar un trabajo, también tenemos que tomar decisiones, principalmente dos: realizarlo bien, o realizarlo para “salir del paso”.

 

Las decisiones al respecto, por parte de nuestros Representantes de ASESGC, queda claro, hacia qué lado se decantan.

 

Y escribo esto, para cumplir con una de las obligaciones morales que se adquieren a la hora de ser beneficiario de esta labor inconmensurable: la del agradecimiento.

 

Por lo tanto finalizo diciendo: GRACIAS.

 

 

Javi Delegado de ASESGC en Segovia.

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