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Redacción
Martes, 2 de mayo de 2017 | Leída 6926 veces
EQUIPARACIÓN SALARIAL

Subir el sueldo a los guardias civiles precisa de un Pacto de Estado; tremenda tomadura de pelo

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En la comparecencia del Director General de la Guardia Civil en la Comisión de Interior en el Congreso de los Diputados ha afirmado que es necesario alcanzar un Pacto de Estado sobre la equiparación salarial de la Guardia Civil con la Policía Nacional. Para ponerse a debatir ese pacto, afínales de año dispondrá de un cálculo de coste con partidas fiables para llegar a esta equiparación que se producirá “en unos cuantos años”.

 

Desde ASESGC no podemos sino sorprendernos con la facilidad con que se nos toma el pelo a los guardias civiles y denunciarlo publicamente.

 

En primer lugar porque cuando en 2007 se alcanzaron los acuerdos sindicales con el Cuerpo Nacional de Policía por los que se subió el complemento específico singular a los miembros de este Cuerpo o cuando se estableció el complemento de territorialidad, no hubo ningún Pacto de Estado para dejar fuera de estas subidas a la Guardia Civil y que han provocado estas diferencias retributivas entre ambos cuerpos.

 

En segundo lugar porque cuando se quiera tener listo el cálculo del coste a finales de este año 2017 y se alcance el sorprendente Pacto de Estado aludido por el Director General, ya se habrán aprobado los Presupuestos Generales del Estado del año 2018 y debería de posponerse esta subida para el año 2019, fechas muy lejanas en las que probablemente ya se estará pensando en la próxima legislatura.

 

La excusa ahora ya no es la crisis económica, ahora el Gobierno si quiere subir el sueldo a la Guardia Civil pero tiene que evaluar los costes que supondría y alcanzar un Pacto de Estado. Esto lleva un tiempo, el suficiente para dar largas a una justa reivindicación de personas que ponen en riesgo su vida a diario para defender los derechos y libertades de todos los españoles y a los que se discrimina salarialmente.

 

No entendemos que haya una diferencia en gasto de personal que supera los 220 millones de euros a los presupuestados para la Guardia Civil, ni que el gasto de vehículos, instalaciones y equipos sobrepase los 50 millones de euros de diferencia, ni que se destine a dietas de la Policía Nacional 12 millones más que a la Guardia Civil, ni que en la partida de productividad nos superen en 6 millones de euros, o que hasta los sindicatos de policía perciban 260.000 euros de las subvenciones que se destinan a tal efecto en comparación con los 60.000 que recibirán las asociaciones profesionales del Cuerpo.

 

Hasta aquella persona que se le dan mal los números intuye que esto es un despropósito. ¿Tenemos que empezar a pensar que en la Policía Nacional se gestiona mejor la negociación de los presupuestos por parte de su Director General? Y si no es así, ¿debemos pensar entonces en la incompetencia de aquellos que presentan los informes preceptivos al Director de la Guardia Civil? ¿O se sigue todavía con la opinión de que somos muy austeros y a la Guardia Civil no le hace falta más, con el fin de obtener algún fajín?.

 

¿Se puede presentar como normal que el parque móvil de la Guardia Civil presente una antigüedad de 8 ó 9 años y con 140.000 km recorridos de media? Cualquiera puede suponer que para llegar a esta media tenemos que tener en funcionamiento vehículos con más de 500.000 kilómetros y más de 10 años de antigüedad. Pero destinamos 50 millones de euros menos que para la Policía y además alega el Director General que él tiene un vehículo de más de 20 años y le funciona bien.

 

Esta situación empieza a ser insostenible y empezamos a dudar que los partidos políticos que se encuentran en la oposición tengan verdaderamente la fuerza necesaria o simplemente la voluntad para conseguir la equiparación salarial o poner las partidas presupuestarias de ambos cuerpos como se debe o se van a conformar con dejar hacer al Gobierno.

 

No cabe duda que el Ministerio del Interior tiene un hijo preferido al que trata de no molestar con el fin de no tener que mover la cuna. Del otro hijo ni se preocupa, pues le tiene metido en el cuarto oscuro desde hace muchos años y con la certeza de que no le llegará el sonido de su llanto.

 

 

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