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Redacción
Jueves, 30 de abril de 2015 | Leída 1107 veces

18 años de retraso en la adquisición de derechos de conciliación para los mandos de la Guardia Civil y el personal de investigación


 

Con la nueva normativa de jornada y horario, los mandos de la Guardia Civil y las unidades de investigación ven reconocida de forma expresa y concreta una jornada de trabajo con todos los derechos  anexos como el cómputo horario de las horas trabajadas, los días deducibles, el descanso diario, la compensación de los excesos, los 14 días festivos anuales, el descanso semanal, etc. Se trata del cambio más significativo de la nueva jornada de trabajo.

Tradicionalmente todos los mandos, sin distinción, habían sido excluidos del ámbito de aplicación de las órdenes generales en cuanto a la regulación de la jornada de trabajo haciéndolo extensivo al personal de investigación. La primera norma escrita que estableció una regulación de la jornada se dictó en 1997. Con la Orden General 37/1997 adquirió carta de naturaleza el subterfugio “marco general de referencia” que en la práctica supuso la eliminación de cualquier tipo de derecho relacionado con la jornada de trabajo para todos los mandos de la Guardia Civil y el personal dedicado a investigación.

Quien en aquel momento tuvo que garantizar los derechos relacionados con la jornada laboral de todos los guardias civiles, como un simple descanso semanal, no lo hizo escudándose en la condición ininterrumpida de la acción del mando y el carácter de las funciones desarrolladas. Pero está Orden General de 1997 sí reconoció para el resto de los guardias civiles una jornada de referencia de 37,5 horas semanales con todos los derechos añadidos que se han respetado a rajatabla desde el primer momento. Por aquel entonces también los agoreros pronosticaron que la Guardia Civil se derrumbaba. Querían seguir manteniendo la jornada semanal de 48 horas y los descansos semanales de 24 horas.

Su sucesora, la Orden General 4/2010 también excluyo a los mandos de su aplicación en lo fundamental, en esta ocasión amparándose en la capacidad de auto organización de su tiempo de trabajo para justificar ante Europa esta falta de regulación concreta  para una parte de los miembros de la Guardia Civil. Pena daba leer las justificaciones de Madrid ante la Comisión Europea para mantener este régimen. En la práctica, las mentalidades obsoletas e interesadas aplicaban la norma a la medida que les interesaba demostrado su gran “capacidad de elasticidad”, pues a Europa decían una cosa y en casa otra muy distinta.

En 2015, 18 años después que los demás guardias civiles, los mandos del Cuerpo y las unidades de investigación ven reconocida de forma expresa y concreta su jornada de trabajo y los derechos anexos. Toda una vida, horas y horas de trabajo sin cómputo, descansos interrumpidos, jornadas interminables, servicios rutinarios… Los agoreros siguen pronosticando un derrumbe de la Institución y lo harán siempre porque es su condición; no se sienten cómodos entre los límites, las definiciones, los principios y los derechos, porque pierden “capacidad de elasticidad”.

La responsabilidad de este retraso es sin duda de quienes han querido consolidar en la Guardia Civil un sistema arcaico de reminiscencias medievales en el que no se discuten las parcelas de poder que ahora se debilitan. Pero en los nuevos tiempos que corren, ese espíritu está abocado al fracaso, es más, está siendo y será el viento del cambio. Un cambio necesario para seguir adelante construyendo una Guardia Civil cada vez más justa y mejor para todos.

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