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Redacción
Lunes, 7 de octubre de 2013 | Leída 937 veces

No sé, cuando yo llegue ya estaba así

Las órdenes están para cumplirlas, este dicho debería ser de obligado cumplimiento para todos los miembros del benemérito cuerpo.

 

Hoy por hoy, estoy herido, nada significa para ti el mentirme y crearme cicatrices en mi corazón y en mi moral, por eso te llaman la desagradecida, ya que aunque te entregue la vida y la salud, al ratito se te olvida y es que nada es suficiente para ti.

 

Que poquito te hubiese costado decir la verdad y respetar las Ordenes  Generales que tú firmaste, haber sido conmigo tan solo un poquito leal,  así que visto lo visto, mañana mismo enterrare en lo más hondo de la  tierra del olvido el ser mando, mañana agarrare mi libertad y no mando mas a nadie, no mas noches en vela, no mas soledad del mando, no mas malas caras e insultos, hare mis horas y a vivir que son dos días.

 

Los calentones que se los lleve el que cobra, que se coma los atestados, la mierda como me la he comido yo estos últimos veinte años que se dice  pronto, que le salga a él la nieve en el cabello y no a mí. Eso sí que trabaje, solo en soledad  como yo hasta el momento, veremos si aguanta, que mande a su hora y no a deshora que asuma su responsabilidad, asista los juicios y escriba su bonita firma en el pie de las diligencias asumiendo que tiene responsabilidad penal ante el juez, todo para él, no quiero nada, se lo regalo.

 

Se acabo la frase “actúe en consecuencia y me da novedades”. Para usted, no quiero dinero quédeselo, no quiero que me despierten, que hay esto o lo otro, vivo o muerto, no quiero ser esclavo de 300 euros.

 

Quiero ser feliz con mi mujer, si aún estoy a tiempo de recuperarla, ver a mis hijos todos los días, hacer planes después de mis ocho horas de trabajo.

 

No tener preocupaciones, no saber nada de nada, poder decir “no sé, nada cuando yo llegue ya estaba así”.

 

Señores no se preocupen, mañana buscare la forma de sobrevivir en la isla  de la indiferencia, donde olvidarme del mundo de ser mando, porque les aseguro que duelen los besos y promesas embusteras, aunque estén en el  BOGC. Esos besos y embustes pinchan como si fuesen alfileres en el alma, ya que duele cuando te dejas la vida en algo que amas, dándote como pago desprecio y mentiras.

 

Así es como me siento.

 

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