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Redacción
Martes, 25 de junio de 2013 | Leída 1002 veces

Estaremos perdiendo el Norte

Cabe preguntarse si habremos perdido la razón al comportarnos de forma desordenada y errática, como si estuviésemos desorientados.

Hace unos días conocíamos de la desfachatez de un Oficial que en la busca de satisfacer su interés exclusivamente personal, no dudaba en arremeter contra todo mando intermedio que ejerza la autoridad por debajo de la suya misma. Quedamos atónitos ante la impunidad con la que este Oficial expresaba su disconformidad con el criterio de distribución de la productividad observado por sus superiores permitiéndose cuestionar que éstos obraran en justos términos de atribución. Se siente singularmente molesto por no ver respetado el porcentaje que corresponde a su empleo y categoría (88%). No nos llegamos a hacer la idea de que a este mismo Oficial le hubiera sido retirada una sola productividad a propuesta de su Superior y, para más inri, le fuera argumentada tal discrecionalidad por un motivo genérico del siguiente tenor «no realiza las funciones que le son propias».

Como ya citara otro compañero en este mismo foro, no está mal que, al fin, alguno pruebe de la misma medicina que tan ligeramente dispensa a sus subordinados, y muy especialmente a sus Suboficiales, a los que, detraído de su misiva, no les puede negar cierta envidia insana por ser perceptores de la estructural al 100 % del Catalogo de Puestos de Trabajo y de manera estanca.

Resulta más que obvio que en la Comandancia de Albacete, dando curso a semejante instancia en los términos que profesa, y no adoptar medida alguna ante la notoria falta de respeto por los empleos y funciones del personal subordinado, además de la ausencia de consideración y observancia de las normas de reciente incorporación al acervo normativo imperante en el Cuerpo sobre la autonomía funcional del suboficial como autentico mando; invitan a reflexionar sobre si en el presente supuesto no se da una tolerancia tácita a la indisciplina.

Por otro lado, asistimos a otros supuestos que si bien no son tan descarados como el de Albacete, comienzan a ser preocupantes. Sin hacer alusión a la Unidad territorial en cuestión, merece citarse el criterio que pretende adoptar su Jefe, otro Capitán, al respecto del suboficial en funciones de «coordinador de incidencias», pero, no dijimos ya que tras la puesta en escena del «sustituto», retribuido por la sucesión que debe atender, aquella figura ajusticia de sinsentido. Pues parece ser que para este otro Capitán, el Coordinador de Incidencias tiene otros cometidos o, aún mejor, estima deben procurársele «renuevas» funciones; las mismas que paso a citar.

…de entre todos los suboficiales que integran la Compañía X, se establecerá un turno de coordinador de incidencias, diario, en horario de 8:00 de la mañana a 8:00 de la mañana del día siguiente. En dicho turno, entendiendo el Capitán que con esta medida favorece en demasía a sus Suboficiales, no presenta el menor reparo al advertir «pero el Suboficial en funciones de Coordinador de Incidencias, se come todo lo que ocurra en toda la Compañía».

Qué barbaridad señores, ahí lo tienen, una delegación en toda regla. No quisiera pensar que haya algún Teniente Coronel que, al menos una vez a la semana, se haga cargo de toda la Zona, comiéndose todos los marrones que se presenten en su jornada laboral, pero no encargando a otros subordinados su ejecución, sino llevándolos a cabo él mismo, es decir, instruyendo diligencias; personándose in situ en cada uno de los supuestos que se le presenten; estableciéndosele otro turno de ocho horas, enmarcado en las veinticuatro que contempla su turno completo, y en las que deberá prestar servicio «dedicación» vigilando e impulsando los servicios, y un largo etcétera.

Tal vez, a la vista de cuanto se expone, lo que supone una mínima parte de las barbaridades que a diario se vuelcan sobre el Comandante de Puesto o Jefe de Unidad del empleo de Suboficial, quepa plantearse si la propia Dirección General conoce la realidad expuesta y si, en tal caso, consiente semejante estado de cosas, o, por otro lado, no quiere darse cuenta de lo que supone la poca observancia de sus marcados en las distintas Unidades del Cuerpo.

Permítanme decirles que ASES se ha mantenido y mantiene leal a la Institución desde el entendido de respeto a los principios y valores que coronan a ésta. Desde esta perspectiva, no cabe sino anunciar que desde la Asociación de Suboficiales más votada por los miembros de su Escala, ASES, y desde todos los rincones de nuestra geografía, instará la aplicación efectiva de las Normas que la Dirección General; su Dirección Adjunta Operativa; su Mando de Operaciones; las distintas Subdirecciones Generales; etc.; han determinado que deben forjar, mantener y fortalecer, lo que todos consideran «la espina dorsal de la Institución» mal que les pese a un no reducido número de efectivos de la Escala de Oficiales.

Cabe preguntarse si habremos perdido la razón al comportarnos de forma desordenada y errática, como si estuviésemos desorientados, o, dicho de semejante modo, estaremos perdiendo el Norte.

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